El Baile de los Tehuanos, hacen su agosto...

Hablando de números, la mesa estaba en 600 pesos, el six de tecate 100 pesos y entrada al baño 2 pesos. Siendo francos eran al rededor de 300 mesas, más la venta de cerveza y la novedad del cobro al acceso a los baños, tenemos un aproximado de 250 mil pesos como mínimo. Sin duda un negocio redondo que a la directiva le interesa explotar.

Y no tenemos problema con que la gente haga negocios, al contrario. Lo que no nos gusta es que exista el abuso, es decir, si se pagan 600 pesos por una mesa... deberíamos recibir un servicio de primera calidad, a continuación listamos algunas de las cosas que nos merecemos como matiasromerences y como istmeños que amamos nuestras tradiciones.

Paredes repelladas.- No es posible que una organización con más de 50 años no pueda repellar ni detallar sus paredes, pintar el block solo hace que se vea más feo.

Baños en excelentes condiciones.- Mantenerlos limpios es su obligación, cobrar la entrada al baño ya es un abuso.

Ventiladores sin funcionar.- Hace calor y los ventiladores no funcionan.

Hace algunos años se dividieron los organizadores de esta antigua tradición, precisamente por mal manejo de recursos económicos de estas festividades, por tal razón algunos bailes son en el parque Daniel Gonzalez Martínez y otros en el icónico salón de los Tehuanos, no obstante cabe destacar que en cuanto al salón se refiere, adornos como el que se tuvo en el baile, fueron de una boda que se llevó a cabo hace dos semanas, las tazas y lavabos de los baños se encuentran en muy mal estado; una taza sencilla tiene un precio regular de 600 pesos, misma cantidad que vale una mesa para cuatro personas en el baile.

Una vez más queda claro que no hay mejor negocio que los bailes populares en Matías Romero, tristemente se verá algún cambio para el próximo año, nosotros como medio de comunicación de la ciudad ferrocarrilera seguiremos velando por los intereses de nuestra gente, esperamos esta información genere conciencia y sobre todo criterio para las generaciones que merecen vivir la grandeza de nuestras tradiciones.