El arte de la Orfebrería en el Istmo de Tehuantepec

Los detalles y accesorios son piezas únicas de oro que les da un toque al vestuario de las tehuanas.

Manos Orfebres

La mujer istmeña es identificada por el traje típico que porta, multicolorido y elegante, sin embargo, también son importantes los accesorios que lo acompañan, piezas elaboradas cuidadosamente por manos de hombres orfebres en toda la región del Istmo.

En las mayordomías, velas y festividades típicas de la región zapoteca, es tradición que las mujeres utilicen accesorios elaborados por los orfebres o plateros como se les llama, quienes con sus manos mágicas funden el oro para conseguir creativos accesorios.

La orfebrería es el arte que se plasma en piezas de oro y plata, elaborados por hombres zapotecas que utilizan sus manos para derretir el oro, lo trenzan y posteriormente lo adaptan a las necesidades del cliente, quienes en un sinfín de modelos eligen anillos, aretes, collares y pulseras, que se vuelven parte importante de la vestimenta zapoteca.

El aprendíz y sus primeros años

Recostado sobre una hamaca, la cual considera como su espacio de descanso,  a sus 64 años, Samuel Manzo Ruiz, es un artesano y creativo de la orfebrería en la comunidad zapoteca de Unión Hidalgo.

Él narró como llegó al oficio de orfebre. Su encuentro se dio a sus 17 años, cuando a su regreso de la ciudad de Minatitlán, después de trabajar en la refinería como carpintero, diseñador y obrero decidió realizarse un anillo de oro. Al visitar al “platero” como se le conoce a los orfebres en la región del Istmo, el don  le dijo que lo haría en un lapso de una semana. Al pasar los días y ansioso por su anillo, al recoger la pieza no le agradó, por lo que de nueva cuenta le explicó al platero con la condición de que en una semana lo visitaría otra vez. Pasa la semana y al llegar se da cuenta que no había cambio alguno en el anillo, por lo que exclamativamente dijo - ¡Si yo lo hiciera, lo haría mejor! “Cuando dije esas palabras, el platero respondió “pues hazlo, te presto mi equipo de trabajo y diséñalo a tu modo, a tu gusto y como tú quieras”.

Para don Samuel Manzo este fue un momento crucial e importante en su vida, porque fue a través de esta oportunidad que decide ser artesano y orfebre por pasión a los 18 años.

Pero las circunstancias lo han orillado a dejar el oficio a pesar de sus más de 40 años de servicio dedicado a la orfebrería, decidió jubilarse por falta de empleo. En ocasiones realiza uno que otro accesorio para su esposa, hija y nietas.

“La orfebrería es artesanía, aquí se derrite el oro, se estira, se confeccionan los hilos de oro, los modelos y lo vamos realizando con nuestros dedos, pongo toda mi creatividad en cada arete, pulsera, collar y todos los accesorios que realizo”, puntualizó.

Arte en decadencia por falta de recursos económicos

“Cuando comencé con esta artesanía el oro costaba alrededor de siete pesos el gramo, ahora está en 400 pesos, por eso hace cuatro años que ya no hago trabajos como antes, ahora me dedicó a otro negocio, soy comerciante y ahí seguiré”, explicó.

Señaló que actualmente la orfebrería va en decadencia debido a que las mujeres ya no usan sus accesorios de oro en las fiestas ni en los bailes. “Ahora las mujeres compran automóviles de lujo, electrodomésticos, casas, terrenos, ya nadie invierte en oro, ni en hacer sus joyas, las cuales dejaban como herencia a sus hijas y nietas”.

Para Samuel Manzo, ahora son las casas de empeño las que han salido victoriosas ante esta situación debido a que son estos negocios las que a bajo costo inducen a que las mujeres vendan sus pertenencias por adquirir autos de lujo sin contar con el recurso económico.

Precisó también que la violencia y los asaltos han generado que las mujeres ya no utilicen sus elegantes collares, pulseras y aretes en las mayordomías o velas que se celebran año con año.

“Ahora utilizan el llamado chapa de oro o accesorios en fantasía, que no tienen valor y brillan lo mismo, esto por los asaltos que se han dado en los últimos años, ahora con los celulares es fácil tomarle fotos a aquella persona que luce un exuberante  accesorio de oro para después robarle sus pertenencias”.

Explicó que ahora los orfebres o plateros prefieren comprar una máquina y realizar aretes en serie  que son de fantasía o chapa de oro, “preferí retirarme al ver que sólo una o dos personas realizan un collar o una pulsera al año, ahorita la orfebrería no es negocio, por eso me dedico a otras actividades”.

Samuel Manzo, es un orfebre que se caracterizó por no hacer  accesorios similares. “Nunca tuve catálogos de accesorios porque no me gustaba que mis clientes utilizaran lo mismo que otras mujeres u hombres, en casa usé toda mi creatividad, mis modelos son únicos y eso me tiene orgulloso y me tendrá hasta mi muerte”.

DIANA MANZO

Fuente: 
http://ellibertadordeoaxaca.com.mx/index.php/oaxaca-nd/5275-el-arte--de-la-orfebrerIa--en-el-istmo-de-tehuantepec-